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1/4/07

Las drogas y la debilidad



Muchas han sido las civilizaciones y las épocas que han tenido en el consumo de drogas, una forma de vivir y tener nuevas experiencias, al mismo tiempo que alcanzar supuestamente nuevos estados o establecer contactos con otras realidades.

No obstante, pocas, por no decir ninguna, habían llegado a un desarrollo de la cultura material y de conocimientos técnicos tan elevados como la nuestra. ¿Porqué pues, habiendo respondido y desmitificado multitud de creencias ancestrales que justificaban el consumo de substancias alucinógenas en siglos anteriores, el consumo de drogas es uno de los grandes problemas aún sin resolver de nuestro mundo actual?

Hay que añadir que en otros tiempos no era ni siquiera concebible que consumir drogas era perjudicial de la forma en que hoy se ha podido demostrar y que, por supuesto, era impensable el diseño de drogas químicas capaces de destruir y alterar de tal forma un organismo.

Bien, intentaré sintetizar mi opinión al respecto sabiendo que reduciendo se pierde calidad argumentativa pero se agiliza la transmisión de una idea fundamental.

En pocas palabras, drogarse no es más que reconocer que nuestra mente no está capacitada para lograr lo que nos gustaría hacer o vivir de forma natural. Aceptamos que no estamos preparados para vivir esa experiencia, entender esa realidad genial, o aguantar más de 10 horas en un festival de música. Pensamos que “es mejor” tomar algún tipo de ayuda para alcanzar la meta, aún a expensas de perjudicar nuestro organismo, nuestra inteligencia, o el día siguiente, pasar un rato nada agradable.

Una mente impotente que necesita ayuda para estar a la altura de algo importante. Se mezclan algunas posturas ante este comportamiento tan aceptado en nuestra sociedad, especialmente entre los jóvenes.

1- Vagancia: “prefiero entrar en un estado eufórico, dónde nada importa, mi felicidad se superpone a cualquier otro sentimiento y mi conducta no está condicionada por prejuicios ni la razón. Hago lo que quiero y digo lo que quiero”. Enhorabuena: probablemente sin haberte drogado estarías en una esquina de la discoteca viendo la noche pasar y sin saber qué hacer para integrarte ni para disfrutar del momento. O estarías en la reunión, nervioso, pensando algo ocurrente y gracioso para colaborar con el proyecto y no dar la impresión que no tienes ni idea de cómo lograr aportar algo de tu propia cosecha.

2- Ignorancia: debe comprenderse que drogarse implica para el cuerpo, incluido el cerebro, una alteración absoluta de la dinámica vital humana. Sería algo parecido a un tsunami para la naturaleza, la cuestión es que ella no lo hace para divertirse. Ser menos inteligente, menos ocurrente, más aburrido, perder la capacidad de expresarse con seguridad, razonar rápido. Cuando alguien lleva mucho tiempo drogándose a menudo, envejece más rápido, hace comentarios fuera de lugar, tiene un ego desfasado y regresivo y es muy difícil sentirle motivado por algo. Estoy hablando de antiguos compañeros de clase, de amigos, conocidos, no de gente que vive por la calle.

Esto nos lleva finalmente a una falta de seguridad, una personalidad rasgada que no se cree a si misma, no se ve capaz de afrontar un reto y de superarlo. Una debilidad, una evasión del mero aburrimiento por no saber pensar ni divertirse haciendo algo más elaborado.
Creo que entender todo esto es un proceso de maduración importante que todo individuo que aspire a liberarse de la comodidad dañina y de la hipocresía imperante. Exigirse a uno mismo en ese sentido es quererse más y es valorar el esfuerzo y la autocrítica. Nada de evasiones y de desconexiones. No obstante, no es un proceso fácil, aunque parece evidente cuando se lee. Si se piensa, vivimos en una sociedad infantil, se nos trata a todos como niños insatisfechos que podemos hacer lo que nos venga en gusto para ser felices sin pensar en consecuencias. Y por si fuera poco estamos rodeados de cantantes, deportistas y actores parasitarios que se drogan felizmente ante la aceptación de todos.

Sociedad de niños y niñas débiles que se enfadan porque no tienen cobertura en el móvil, cuando el profesor les suspende pese a haber hecho un examen usando xq y k, que hablan de política igual que de fútbol, que toman drogas como algo grande, cuando en realidad no es más que jugar al escondite con su ignorancia. No todos somos así, y algunos también cambian.

6/3/07

Ungdomshuset: La libertad y los sueños son usurpados en medio del frío, y del vacío


Copenhage, Barcelona, cualquier ciudad post-moderna europea. Todas se limpian, se "purifican". Los gobiernos, ya sean de izquierda o derecha, temen a estos jóvenes, que tienen sus locales, no ganan dinero, les gusta hacer ruido; no sólo con música no comercial, sino criticando y señalando todo aquello que no les gusta de la sociedad que les rodea. Son jóvenes, y leyeron bien la definición, por lo tanto, también son rebeldes.

3 días de intensas batallas urbanas con los antidisturbios, helicópteros. Aquí en Barcelona fue Can Ricard, en Copenhague un centro que tenía 25 años de historia. Ya existía cuando yo ni siquiera estaba planeado.

¿Tanto miedo os dan? ¿ Tanto miedo os damos?

¿Acaso recomendáis que nos quedemos en casa mirando la tele?

¿Pero quienes soys para dirigir y clausurar nuestros sueños, nuestra libertad?

Adelante, construid un centro católico de derechas en lo que fue el orgullo y el día a día de miles de jóvenes que sabían que Dios no les ayudaria, jamás.

Hacedlo, sembrad vientos, recogeréis tempestades.

Un abrazo cálido a todos aquellos que sienten que han perdido parte de su casa, un trozo de su vida. Luchadores, guerreros. Un fuerte abrazo. Seguimos aquí...

15/8/06

Del Swing al Techno: buscando la liberacíón

La música siempre se ha concebido como una forma de ocio. Una manera de evadirse de la realidad o bien de pasar un rato agradable y distraido. Tanto si se es compositor, músico, oyente o balarín. Puede considerarse también una via de expresión de ideas, sentimientos...
Y porqué no una forma de revelación ante algo autoritario? Romper los esquemas de los padres adoptando una estética provocativa y alternativa con una cresta y escuchar música punk?
Mirando más lejos y mientras visionaba la película de "Swing Kids" llegué a esta conclusión: La música permite llegar a sentir más poder en uno mismo que en todo el mismo Reich. Para los que no la conozcan, "Los rebeldes del Swing" es una película que trata de unos jóvenes aficonados al Swing y contrarios al Régimen Nazi que se reunen y bailan en secreto, formando un movimiento compacto alternativo a las ideas del Imperio Alemán. Pese a no tener ninguna finalidad política, sus reuniones y fiestas en los clubs tienen mucha concurrencia y allí se respira un aire libertario, alegre y festivo. Sabiendo que el baile del Swing estaba perseguido y penalizado duramente, el protagonista de la película no cede ante sus ansias de bailar. Se puede apreciar su cara de felicidad al moverse al ritmo de la música. Teniendo una vida complicada, un pasado triste y un futuro oscuro el protagonista consigue "vivir" la música en el momento y gozar de una libertad imposible de lograr de otro modo. Eso le dota de un poder interior, el poder de sentirse por encima de la ley o mejor dicho, el poder para anular la ley, erradicar lo establecido.
El siguiente párrafo debe ser leído teniendo en cuenta que, afortunadamente, las cosas no están tan complicadas ahora como en esos años. Así pues, tengo la sensación de que en los clubs y discotecas de hoy en día, bajo los beats del Techno y la música electrónica, los jóvenes sienten algo parecido a esa libertad. No puedo ni pretendo ponerme en la piel de otras personas así que hablaré exclusivamente de mis sentimientos cuando escucho Techno.
Todos los sistemas políticos y económicos de las sociedades occidentales en el s.XX se caracterizan por una extrema presencia del Estado. Quizá más sutil en el capitalismo pero igual de eficiente que en el fascismo o comunsimo. En la juventud, es normal querer sentirse libre, y fácil sentirse oprimido ante esa presión. Presionado para comprar, votar, trabajar...¿dónde está esa libertad de horario, movimiento, pensamiento...?Dónde quedan esos momentos de diversión, de júbilo...esos momenyos sin presión, sin pasado ni futuro?...En el baile! La música como el Techno con su fuerza en los bajos y en el ritmo rápido provoca que la misma vida ajetreada que llevamos se traduzca en mera excitación de los sentidos y en las ansias de moverse. Irradiamos hiperactividad y energía cuando estamos dentro a oscuras con el Dj en cabina y los altavoces a tope. En ese momento poco importa como ha ido el día ni tampoco la opinión que tenemos sobre nuestro profesor y jefe, incluso no sabemos que haremos al día siguiente. Eso es libertad, vivir el presente. El presente es sólo Techno y el Techno( hay quién lo niega pero yo no) es música.
Nacidos y educados en frente de un televisor, muchos apartados de la lectura por simple vagancia, con famílias desestructuradas y habiendo dejado los estudios para currar en el super de la esquina, los jóvenes de hoy bailan Techno los fines de semana para poder, por un rato, sentir la fuerza del presente y notar la libertad de estar fuera del sistema.