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20/3/07

Bmw: Be water my friend



bmw sigue apostando fuerte por la publicidad de masas, y su estrategia es, como siempre, lanzar anuncios ambiguos que generan respeto y admiración. Crítica y público se unen una vez más para aclamar a esta gran marca y sus anuncios. Vanguardia del diseño, de la potencia, de la elegancia. Garante de la arrogancia, del capitalismo ostentoso y pedante.

Después de maravillarnos con el balanceo de una mano salida de la ventanilla de uno de sus coches y de responder todos con un ¡Sí! Infantil e inocente ante la pregunta “¿te gusta conducir?, ahora es Bruce Lee el que nos recuerda que no está hecha la miel para la boca de los asnos. Aunque, según mi parecer, en el contexto del anuncio lo que nos recuerda es que gracias al capitalismo los asnos pueden comprar la miel, aparentar que la degustan y sentirse orgullosos por ello.

Los publicistas ya no convencen en occidente con mente de occidente. Ahora siguen la escuela de Alan Watts y otros intelectuales que quedaron fascinados hace ya décadas por oriente y su filosofía, tan alejada de la nuestra. El nuevo paso es sencillamente tomar algunas de las bases filosóficas más elementales para maravillarnos y dejarnos estupefactos ante tanta claridad y luminosidad.

Si la idea de Occidente es producir marcas poderosas, como bien explica Naomi Klein en su libro No Logo, crear caracteres rígidos y seguros como los “self made man” o el mismo Sarkozy, ahora nos llega la “novedosa” idea de que tenemos que ser más flexibles. “Ser como el agua, amigos”. Este es el consejo que nos transmite el que fue uno de los más respetados y famosos garantes del Kung-Fu en el mundo.

Dicen que hay quienes van siempre un paso por delante. Enhorabuena bmw, creo que con vuestras millonadas y vuestros publicistas “cultos y sensibles” casi conseguís que me lo crea.

Si efectivamente estáis un paso por delante, la pregunta es:

¿En qué dirección vais? Wrong way, my friend. (color H2O)

19/3/07

Es tu momento. Es Vodafone

Una pareja joven mirándose abrazados, sonriéndose en medio de un bosque otoñal.
Una madre y su hija pequeña gozando de un momento tierno e íntimo.

Es nuestro momento, es Vodafone.

Gracias por guiarnos, seleccionar aquellos momentos que tanto nos gustan. Limpiarlos, hacerlos universales para todos los que hacemos de vulgares transeúntes a diario por las ajetreadas calles de Barcelona. Mi momento…aquel en el que no importa nada más que los míos, mi hija, mi pareja. Todo mío, momento Vodafone. Luego saltan preguntas al aire, ¿por qué la gente de hoy es tan egoísta? Bienvenido a la República Independiente de TU casa. TU momento. Ikea, Vodafone.

Vaya, cuantas cosas y momentos que tenemos y nos son ofrecidos, pero no se sabe como luego media España no llega a fin de mes. Claro, queremos tantas cosas para nosotros solos y queremos tantas, tan caras y tan diferentes…

Grandes corporaciones que no me conocen directamente, gastando millonadas en intentar que sus grandes empresas y proyectos que les van a enriquecer y cotizar más alto, deciden darme algo más que sus productos. Unos me ofrecen una República que sé, que mientras las profecías de Orwell no se cumplan del todo, la tengo conseguida desde hace años. Y el otro me ofrece “momentos” que se supone que debo compartir con su marca. Una marca que como todas las de telefonía firmó un cartel con Movistar y Orange para subir la tarificación por segundos. Cosa que es ilegal y debería ser criticada por consumidores, políticos y la misma U.E.


Mi momento no es Vodafone, mi República no es la de Ikea.

Mi momento es cuando escribo aquí, y pongo vuestras sutiles y no tan sutiles artimañas panfletista-sentimentaloides en una camilla en medio de mi quirófano intelectual, uso herramientas precisas y directas para diseccionar y encontrar todo aquello que vais metiéndonos en la cabeza con tal de crear la sociedad que deseáis para seguir con vuestra hegemonía económica.

Momentos que no tienen nombre, ni marca, momentos de lucha y de coherencia interna, de asqueo infinito por el lugar que presumo al que queréis llevarnos.

Si hay gente con ideas liberales que considera que la vida íntima esta por delante de lo público me parece fantástico. Lo triste es que no lo han aprendido ni de John Locke, ni de Stuart Mill. Ni tampoco saben que estos mismos pensadores exigían un sinfín de requisitos a la sociedad y a la vida pública (también a las empresas y empresarios) para garantizar un orden y un funcionamiento igualitario y justo de la sociedad. La gente aprende lo liberal por este tipo de anuncios, forzados, sosos, lamentables, que simplifican hasta un nivel que da pena. Y que no se salga con el cuento del zen y de la belleza en las cosas simples, que ya me lo conozco demasiado.

14/3/07

¿Toyota empezó aquí?


La publicidad, es decir, el uso de cualquier estrategia comercial para intentar seducir a un supuesto cliente potencial sobre la necesidad de consumir un determinado producto, hace años que no despierta demasiado mi atención. Mover sentimientos, poner las ideas al servicio de una marca que se guía por el dogma del máximo beneficio…me desencantó hace algunos años.

No obstante, debo convivir dentro del paisaje urbano y de vez en cuando en la televisión, cine o Internet con algún que otro anuncio que pretende venderme algo o que quiere que me sienta mal si no consigo lo que se me ofrece. “la fibra que necesitas” “si no vuelas es porqué no quieres”.

Curiosamente, delante de mi facultad contemplé el otro día que Toyota lanzaba un nuevo eslogan para promocionar sus nuevos coches de gama más baja, juvenil.

“Todo empieza aquí”

La empresa de coches más grande del mundo ha tenido la misma ocurrencia que yo cuando tuve que ponerle título a este blog, más o menos antes del verano.

Ni me alegra ni me decepciona, me divierte bastante que esta frase pueda servir para tan variados usos.

Todo empieza cuando entras en un concesionario Toyota y decides gastar tus ahorros del trabajo de los anteriores cuatro veranos para tener ese coche que te permitirá empezar y hacer todo aquello que tengas ganas. Ir de viaje, llevar a la novia, pagar más impuestos, contaminar más, dedicarte a mirar a los otros que tienen el mismo coche que tu y ver si están a tu altura o si tienen una versión más potente.

O bien, todo empieza cuando Google te muestra la página de este blog, habiendo buscado cosas como “Republica Independiente de tu casa” “Gilles Lipovetsky” “Boicot Zara” “Clase dominante”. Ves esta página y piensas que todavía hay algún joven que intenta escribir algo interesante, o por el contrario que es un marxista trasnochado cargado de contradicciones que agoniza ideológicamente y usa el blog para sustentar su decaído ego.

Aunque quizá no empieza nada, sino más bien se confirma que hay gente inconformista que tiene ganes de criticar y ser escuchada y que no desiste a la hora de plantear, cuestionar, discutir e ironizar respecto aquello que le rodea. Y se confirma también la dudosa credibilidad de los publicistas, que son pagados para usar eslóganes que un chico de 21 años escribe como título de su blog.