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29/5/07

El ocaso del coche deportivo

Salí del coche dando un portazo, probablemente ella cerró los ojos y gritó, pero no pude escucharla, estaba ya corriendo en dirección lejana. No quería volver, estaba muy cansado. Dejarla con el cinturón de seguridad puesto era un buen truco, aunque no lo hubiera pensado antes. Tenía muchas cosas que hacer y tantas nuevas personas que conocer que dejar aquella chica encerrada en un deportivo, justo después de habernos dado el mejor beso de nuestra vida, era, si más no, un acto revolucionario. En un pensamiento altruista pensé que podría llorar sin límite, había dejado puesto el mejor cd de música electrónica que tenía en mi colección privada.

13/9/06

Al conductor cretino

En Barcelona cada vez más abundan los coches exhuberantes, grandes, caros y con muchos tubos de escape que contaminan y gastan el doble o más que los automóviles normales. No sé si es un fenómeno extendido en toda España. Espero que no. Parece ser que la necesidad de ciertas personas ( mayoritariamente hombres) de tener un coche "tanque" se está expandiendo y a mi entender empieza a ser preocupante. Me gustaria recordarles a los que tengan un tanque que Barcelona no es una ciudad americana, que las calles son estrechas y estamos todos bastante apretujados como para permitirnos coches que miden el doble que los demás.
Muchas veces me pregunto cual es la motivación para querer poseer un tanque. he encontrado varias, de las cuales 2 me parecen racionales o almenos una buena excusa: más seguridad para los hijos y poder hacer excursiones por la montaña. De todas formas, si se respetan las normas de circulación y se es cuidadoso los coches de hoy en día son bastante más seguros que antes.No hace falta comprar un "tanque" para olvidarse de los problemas, ya que probablemente serán los mismos. En segundo lugar, quién desee perderse por la montaña, que lo haga en bicicleta o andando, que es la forma más respetuosa que hay de interacción con el medio natural. Me parece un poco ridículo ir al Aneto con un coche todoterreno de 250cv y aparcarlo abajo en el primer refugio ocupando el doble de espacio que los demás. Entiendo que quién viva efectivamente en la montaña pueda comprarse un todo terreno para desplazarse, pero no alguién que vive en el Eixample y que lo usa básicamente para llevar a los niños al colegio a las 8:00 de la mañana.
Analizemos de todos modos otras razones más "ocultas" a la hora de comprar un vehículo de tales características.
-Sentirse superior a los demás: No sólo porque mi coche es más caro, más potente y más grande sino que además en los semáforos mi cabeza sobrepasa en altura dos palmos a las de todos los motoristas, y 3 palmos a las de los demás coches. Oh! Qué gran satisfacción...
-Abusar del tamaño desmesurado del "tanque": un coche así puede forzar a otros vehículos más pequeños a dejarle pasar en caso de coincidendias inesperadas en el mismo carril. Y esto es justamente lo que me pasó ayer. Serían las 21:00 de la noche y estaba circulando en moto por la ronda de dalt a 70km/h por el carril de la derecha cuando iba a incorporarse un vehículo a la ronda por la entrada 7. Al verme, no se detuvo y siguió avanzando hasta que los dos estuvimos paralelos, él en el carril de entrada y yo en el de la derecha de la ronda. Perplejo ante la no reacción del coche ante mi prioridad miré al vehículo. Era un 4x4 voluminoso y lo conducía un tipo con gafas de sol medio calvo, de unos 35 años ( gafas de sol a las 21:00 de la noche!). Para que no me envistiera, tuve que acelerar al máximo para adelantarle y cederle forzosamente el lugar, haciendo una maniobra peligrosa ante el "señor gafas oscuras" como único espectador.
Mejor llamémosle conductor cretino. Como tantos y tantos otros conductores, de los cuales me apuesto que muchos van en un "tanque" que contamina más, gasta más, ocupa más y llama más la atención que los otros coches normales. Un coche que algún día no será más que chatarra, y que costará más que los otros de reciclar. Todo ello, parece un tanto absurdo...Bien, sumémoslo a la larga lista de cosas perjudiciales que produce este sistema del deseo, la competitividad y el derroche.