Fashion
Los días claros no se podían apreciar desde dentro de las oficinas de Fashion Co., los cristales oscuros de los ventanales de las oficinas y salas de reuniones neutralizaban la fuerte luz que irradiaba las calles desde el comienzo del día.
En el piso 17, la actividad laboral transcurría ajetreadamente, como cada día. Este jueves se esperaba un acontecimiento importante en la Sala “Milano”. La secretaria había estado trabajando en todos los detalles durante la última semana para asegurar la presencia, lo más confortable posible, de todos los asistentes. El encuentro, que iba a tener lugar en la mejor sala, convocaría a todos los altos cargos y heads of marketing de empresas multinacionales de los grandes grupos de ropa de Europa, Japón y EE.UU. Fashion Co. haría de anfitriona, en reconocimiento a su gran crecimiento y a su recién lograda solidez en el sector de la moda.
Sobre las 12h, los primeros coches deportivos ocupaban ya los aparcamientos reservados. Unas azafatas elegantes y sonrientes dieron la bienvenida a los recién llegados y los acompañaron hasta el piso 17. En cuestión de 10 minutos ya estaban todos los presentes. Los laptops y PDAs estaban ya conectados para absorber todo lo que tenía que dar de si aquella intensa reunión.
El encuentro se centraría en algo sencillo pero muy importante para el sector. Se tenía que perfilar la nueva costura de los pantalones que iban a llevarse durante por lo menos dos temporadas Si las cosas salían bien, probablemente la apuesta generaría para el conjunto de las empresas presentes una cifra que rondaría los 500 millones de €, aproximadamente el 15% de sus ingresos totales.
Una vez los asistentes se saludaron entre si, intercambiando afables comentarios acerca de sus trajes y coches, el director de marketing de Fashion Co. Se levantó para iniciar el discurso de bienvenida.
-Celebro vuestra asistencia a este gran encuentro y es un honor poder representar a Fashion Co. en un evento tan decisivo para nuestras respectivas empresas. No es mi intención alargarme más de la cuenta así que dejaré mi palabra a mi compañera, Miss Johansen.
Un aplauso efusivo cerró el escueto discurso del joven, que se sentó sonriendo afablemente a aquellos que le miraban. Miss Joanne Johansen, se levantó y se dirigió con un paso firme hacia la pequeña tarima situada en un extremo de la sala. El repicar de sus talones mostraba un paso regular y elegante. La mayoría de los presentes siguieron con los ojos el marcado movimiento de sus caderas al caminar. Su atractivo era irrefutable y, obviamente, su forma de vestir era la que se esperaba de su posición en la empresa; arreglada, sofisticada, discreta pero sugerente. Satisfacía a todos aquellos que tenían que escucharla. Como representantes del sector, y viendo el interés de la reunión, Fashion Co había contratado a una pieza clave para dar la talla.
Joanne Johansen se colocó femeninamente el pelo antes de empezar a hablar, en lo que sería, sorprendentemente, el último discurso del encuentro.
- Señoras y señores, agradezco efusivamente su presencia y su confianza depositada en Fashion Co y mi equipo. Hemos estado trabajando muy duro para que en el día de hoy nuestra empresa pudiera ofrecerles algo que fuera considerado entre todos ustedes.
Joanne lanzó una mirada firme que recorrió uno a uno a todos los asistentes, que mostraban una creciente curiosidad para saber que se llevaba entre manos la seductora chica.
- Estamos aquí reunidos para definir y determinar cual será nuestro nuevo paso respecto a la estética de los pantalones para mujer de las siguientes temporadas. Hemos estado pensando en varias posibilidades, con sus ventajas y desventajas que hemos definido en cada una.
Encendió la pantalla y se mostraron tres fotos de modelos de pantalones, uno al lado de otro.
Ms. Johansen dejó algunos segundos para que se pudiera observar como eran las tres propuestas y dijo:
-Básicamente las opciones son 3, sabemos que en las pasadas temporadas apostamos por los pantalones acampanados, cosa que volvió a las chicas a un aspecto desenfadado, algo hippie, y que a la vez les permitía marcar su trasero y sus formas sin problema. No obstante, este tipo de pantalón permitió a un cierto tipo de mujer ocultar sus defectos, y casi cualquier chica parecía atractiva con unos pantalones de cualquiera de nuestras firmas. Quizá en parte a eso se deba su gran éxito.
-Nos encontramos ahora en otro momento, han pasado ya algunos años y no podemos seguir por el mismo camino. Por otro lado, casi cualquier empresa se atreve a diseñar sus propios pantalones y cada vez tenemos más problemas para conseguir un producto original. Al mismo tiempo, se están haciendo fuertes campañas desde otros sectores que debemos prestarles mucha atención. La obsesión por adelgazar es el plato de cada día y nosotros creemos que debemos responder ante esta nueva demanda. ¿Que quiero decir con esto?
Otra breve pausa en su discurso ayudó a que la expectación fuera in crescendo.
-Tenemos que cambiar el corte de los pantalones para que las chicas que están consiguiendo adelgazar y tener una figura digna de una modelo puedan presumir de ello.
Un susurro recorrió la sala, Joanne estaba encandilando a su público, algunos se recolocaron en su cómoda butaca y continuaron tomando apuntes en sus PDA’s.
Aquello se estaba poniendo verdaderamente interesante, una chica que hablaba sin tapujos de lo que pasaba por las cabezas de las mujeres del mundo entero y que comprendía de antemano la nueva tendencia que se iba a imponer.
Joanne continuó sin vacilar:
-Si descartamos los pantalones acampanados para tal propósito, nos quedan dos opciones, que podríamos someter a votación en caso de que les guste nuestra propuesta.
Una propuesta sería seguir con el corte normal de pantalón, el que cae sin una forma especial, sencillamente mantiene su anchura a la largo del pantalón. Es digamos la vía conservadora.
-La otra, mucho más atrevida y radical, consistiría en volver a los pantalones de pitillo, algo que ha quedado olvidado y que quizá seria el momento de volver a sacar a la luz. De esta forma, todas las chicas que tengan una figura y unas piernas modelo podrán lucir orgullosas su cuerpo, y las que todavía no han logrado ese nivel de perfección tendrán más incentivo para conseguirlo.
-Si les parece bien, podemos hacer la votación en cuanto quieran.
De los 35 asistentes, ninguno levantó la mano para votar los pantalones clásicos. Era obvio pues que Ms. Johansen se llevaba a los pocos minutos la felicitación de todos y cada uno de los presentes, y presentando un prototipo de pantalón que pronto ocuparía los escaparates de Fashion Co. En Roma, Berlín y París, sus sedes principales
Había nacido la nueva moda, el patrón a seguir durante los próximos años. Delgadas, finas y perfectas tendrían que ser las abanderadas de esta nueva colección, que dejaría al margen a muchas otras mujeres, que no por ello desistirían en la búsqueda de su cuerpo perfecto. Estilistas, corporaciones de estética, fabricantes de productos para perder peso celebrarían la llegada de estos pantalones.
Joanne Johansen sería ascendida, demostrando como una mujer bella puede llegar alto y sobrevivir en un mundo tan competitivo y selecto como el de la moda.
En el piso 17, la actividad laboral transcurría ajetreadamente, como cada día. Este jueves se esperaba un acontecimiento importante en la Sala “Milano”. La secretaria había estado trabajando en todos los detalles durante la última semana para asegurar la presencia, lo más confortable posible, de todos los asistentes. El encuentro, que iba a tener lugar en la mejor sala, convocaría a todos los altos cargos y heads of marketing de empresas multinacionales de los grandes grupos de ropa de Europa, Japón y EE.UU. Fashion Co. haría de anfitriona, en reconocimiento a su gran crecimiento y a su recién lograda solidez en el sector de la moda.
Sobre las 12h, los primeros coches deportivos ocupaban ya los aparcamientos reservados. Unas azafatas elegantes y sonrientes dieron la bienvenida a los recién llegados y los acompañaron hasta el piso 17. En cuestión de 10 minutos ya estaban todos los presentes. Los laptops y PDAs estaban ya conectados para absorber todo lo que tenía que dar de si aquella intensa reunión.
El encuentro se centraría en algo sencillo pero muy importante para el sector. Se tenía que perfilar la nueva costura de los pantalones que iban a llevarse durante por lo menos dos temporadas Si las cosas salían bien, probablemente la apuesta generaría para el conjunto de las empresas presentes una cifra que rondaría los 500 millones de €, aproximadamente el 15% de sus ingresos totales.
Una vez los asistentes se saludaron entre si, intercambiando afables comentarios acerca de sus trajes y coches, el director de marketing de Fashion Co. Se levantó para iniciar el discurso de bienvenida.
-Celebro vuestra asistencia a este gran encuentro y es un honor poder representar a Fashion Co. en un evento tan decisivo para nuestras respectivas empresas. No es mi intención alargarme más de la cuenta así que dejaré mi palabra a mi compañera, Miss Johansen.
Un aplauso efusivo cerró el escueto discurso del joven, que se sentó sonriendo afablemente a aquellos que le miraban. Miss Joanne Johansen, se levantó y se dirigió con un paso firme hacia la pequeña tarima situada en un extremo de la sala. El repicar de sus talones mostraba un paso regular y elegante. La mayoría de los presentes siguieron con los ojos el marcado movimiento de sus caderas al caminar. Su atractivo era irrefutable y, obviamente, su forma de vestir era la que se esperaba de su posición en la empresa; arreglada, sofisticada, discreta pero sugerente. Satisfacía a todos aquellos que tenían que escucharla. Como representantes del sector, y viendo el interés de la reunión, Fashion Co había contratado a una pieza clave para dar la talla.
Joanne Johansen se colocó femeninamente el pelo antes de empezar a hablar, en lo que sería, sorprendentemente, el último discurso del encuentro.
- Señoras y señores, agradezco efusivamente su presencia y su confianza depositada en Fashion Co y mi equipo. Hemos estado trabajando muy duro para que en el día de hoy nuestra empresa pudiera ofrecerles algo que fuera considerado entre todos ustedes.
Joanne lanzó una mirada firme que recorrió uno a uno a todos los asistentes, que mostraban una creciente curiosidad para saber que se llevaba entre manos la seductora chica.
- Estamos aquí reunidos para definir y determinar cual será nuestro nuevo paso respecto a la estética de los pantalones para mujer de las siguientes temporadas. Hemos estado pensando en varias posibilidades, con sus ventajas y desventajas que hemos definido en cada una.
Encendió la pantalla y se mostraron tres fotos de modelos de pantalones, uno al lado de otro.
Ms. Johansen dejó algunos segundos para que se pudiera observar como eran las tres propuestas y dijo:
-Básicamente las opciones son 3, sabemos que en las pasadas temporadas apostamos por los pantalones acampanados, cosa que volvió a las chicas a un aspecto desenfadado, algo hippie, y que a la vez les permitía marcar su trasero y sus formas sin problema. No obstante, este tipo de pantalón permitió a un cierto tipo de mujer ocultar sus defectos, y casi cualquier chica parecía atractiva con unos pantalones de cualquiera de nuestras firmas. Quizá en parte a eso se deba su gran éxito.
-Nos encontramos ahora en otro momento, han pasado ya algunos años y no podemos seguir por el mismo camino. Por otro lado, casi cualquier empresa se atreve a diseñar sus propios pantalones y cada vez tenemos más problemas para conseguir un producto original. Al mismo tiempo, se están haciendo fuertes campañas desde otros sectores que debemos prestarles mucha atención. La obsesión por adelgazar es el plato de cada día y nosotros creemos que debemos responder ante esta nueva demanda. ¿Que quiero decir con esto?
Otra breve pausa en su discurso ayudó a que la expectación fuera in crescendo.
-Tenemos que cambiar el corte de los pantalones para que las chicas que están consiguiendo adelgazar y tener una figura digna de una modelo puedan presumir de ello.
Un susurro recorrió la sala, Joanne estaba encandilando a su público, algunos se recolocaron en su cómoda butaca y continuaron tomando apuntes en sus PDA’s.
Aquello se estaba poniendo verdaderamente interesante, una chica que hablaba sin tapujos de lo que pasaba por las cabezas de las mujeres del mundo entero y que comprendía de antemano la nueva tendencia que se iba a imponer.
Joanne continuó sin vacilar:
-Si descartamos los pantalones acampanados para tal propósito, nos quedan dos opciones, que podríamos someter a votación en caso de que les guste nuestra propuesta.
Una propuesta sería seguir con el corte normal de pantalón, el que cae sin una forma especial, sencillamente mantiene su anchura a la largo del pantalón. Es digamos la vía conservadora.
-La otra, mucho más atrevida y radical, consistiría en volver a los pantalones de pitillo, algo que ha quedado olvidado y que quizá seria el momento de volver a sacar a la luz. De esta forma, todas las chicas que tengan una figura y unas piernas modelo podrán lucir orgullosas su cuerpo, y las que todavía no han logrado ese nivel de perfección tendrán más incentivo para conseguirlo.
-Si les parece bien, podemos hacer la votación en cuanto quieran.
De los 35 asistentes, ninguno levantó la mano para votar los pantalones clásicos. Era obvio pues que Ms. Johansen se llevaba a los pocos minutos la felicitación de todos y cada uno de los presentes, y presentando un prototipo de pantalón que pronto ocuparía los escaparates de Fashion Co. En Roma, Berlín y París, sus sedes principales
Había nacido la nueva moda, el patrón a seguir durante los próximos años. Delgadas, finas y perfectas tendrían que ser las abanderadas de esta nueva colección, que dejaría al margen a muchas otras mujeres, que no por ello desistirían en la búsqueda de su cuerpo perfecto. Estilistas, corporaciones de estética, fabricantes de productos para perder peso celebrarían la llegada de estos pantalones.
Joanne Johansen sería ascendida, demostrando como una mujer bella puede llegar alto y sobrevivir en un mundo tan competitivo y selecto como el de la moda.
